lunes, 9 de mayo de 2016

AL FINAL, ES LA ECONOMÍA

Por: José Olivares 


Economías como la venezolana, ha estado sujeta a un intervencionismo estatal a lo largo de su historia contemporánea. En los últimos 17 años esa intervención avanzo a pasos agigantados que han profundizado una crisis política y social, que tiene su origen en lo económico. Para los estudiantes de las ciencias económicas, lo que está pasando en Venezuela, es la vivencia palpable de los resultados de un modelo económico llamado Socialismo.

Aquel que tenga la oportunidad de pasar por Venezuela en estos momentos de su historia (año 20015 y 2016), podría observar como las políticas intervencionistas de un gobierno resultaron en desabastecimiento, escasez, alta inflación, distorsión de precios, imposibilidad del cálculo económico por parte de los industriales, expropiaciones de tierras y empresas, nacionalizaciones de sectores estratégicos como la energía eléctrica, telecomunicaciones, banca, industrias básicas de hierro y aluminio, cementeras, agroindustriales, entre otros. 

Lo anterior es un resumen de las acciones emprendidas por parte del gobierno nacional en los quince años de éste siglo XXI, sustentado quizá en el único producto de exportación que tiene el país y que representa el 97% de sus ingresos fiscales, como lo es el Petróleo, cuyo precio de mercado le permitió accionar toda la profundización del modelo socialista al que Venezuela ha estado inmersa desde 1960 hasta los corrientes. 

Y es que Venezuela, si bien durante la década de los años 50´s, alcanzó tasas asombrosas de crecimiento económico, con moneda sólida y estabilidad inflacionaria hasta finales de la década de los 70´s, a partir de allí, los controles se profundizan en la búsqueda de tratar de mantener la calidad de vida de sus ciudadanos. Decisiones erradas en materia económica tales como: la planificación centralizada, regulaciones de precios, aumentos de salarios, financiamiento a empresas estatales ineficientes, subsidio a las importaciones, desconocimiento de la propiedad privada como garantía de derecho universal, y un sector privado mercantilista en su mayoría, esperando la benevolencia del estado para producir sin niveles de competitividad eficientes; son las mezcla de una receta que condujo al país a un desastre económico, que se profundizo con el modelo llamado Socialismo del siglo XXI. 

Po ello, en la presente investigación, se hace un análisis del control de cambio, establecido en Venezuela desde el año 2003 al 2015, y su impacto en las distorsiones que está atravesando la economía desde el punto de vista de las distorsiones de precios de bienes y servicios, llegando a ocupar los niveles de inflación más altos del mundo. 

Al final, se resalta como el control de cambio ha resultado en un sistema corrupto que beneficia a pocos y perjudica a muchos, tanto así que afecta psicológicamente a los ciudadanos de un país por querer tener acceso a una divisa o moneda dura, que les permita mantener al menos capacidad adquisitiva, o peor aún, ver a la divisa como única posibilidad de ahorro, por no tener otras alternativas de inversión en el país.

De igual manera, el control de precios de larga duración, afecta los niveles de producción como a los mismos productores y comercializadores de bienes y servicios. Porque los precios deben ser establecidos por el mercado como parte de un proceso natural de intercambio entre oferentes y demandantes; y no por la imposición del gobierno de turno, argumentando que los precios se establecen en función de los costos. Nada más dañino a la naturaleza humana, que los anterior, por que produce o crea desincentivos a los productores, nadie quiere producir para obtener perdidas. 

Por último, la inflación que está recogiendo el país en los últimos tiempos, no es más que la consecuencia de una política monetaria irresponsable de impresión de dinero inorgánico, y ocurre en los peores momentos, porque actualmente los niveles de producción interna llegaron a sus niveles más bajo. Y es aquí donde el sistema de control de cambio y su burocracia ha afectado, porque al paralizarse los sistemas de manufactura de cualquier industria por falta de liquidez de divisas por parte del organismo controlador, para importar la materia prima, repercute en paralizaciones de plantas, en cierres de fábricas temporal y permanentemente.

Al final de cuentas, es la economía y sus leyes las que terminan de encarrilar todo a su cauce. Hemos vivido los últimos 40 años tomando decisiones erradas y ya vemos las consecuencias. Debemos ir a hacía la liberación de la economía, y ser nosotros con nuestro trabajo y esfuerzo sacar adelante al país, no es un rol del Gobierno Benevolente de turno que le corresponde hacerlo, es a nosotros a los ciudadanos juntos al empresario de bien, fomentando la función empresarial eficiente. Al gobierno lo que debemos exigirle es el respeto a los derechos humanos (derecho a la propiedad, derecho a la vida,libertad económica, libertad de culto, libertad de expresión), y la garantía de la Administración de justicia y que no intervenga más en la economía.

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