José Antonio Olivares
Abiertamente desde la década de los años ochenta y noventa, y más aún
estos últimos 18 años, la clase política de tendencia social demócrata y de
tendencia socialista en Venezuela, junto a otros sectores, generalmente han
emitido juicios y opiniones que van en contra de los empresarios, tanto
foráneos como nacionales. Estas líneas lejos de pretender explicar las causas
de ello, resaltaré la importantica que tiene en una economía la Función Empresarial
y por supuesto más aún sí ésta es eficiente.
Para ello, basaré este ensayo en el libro del Economista Jesús Huerta de
Soto (JHS), titulado la Teoría de la Eficiencia Dinámica, publicado en el año
2011, quien es Catedrático de Economía Política de la Universidad Rey Juan
Carlos de Madrid, España.
El objetivo de éste ensayo es resaltar la importancia que tiene la
función empresarial como eje principal en una economía, considerando al
empresario y/o emprendedor, quienes a través de su esfuerzo deliberado, actúan
para mejorar cada día, y obtener resultados positivos, a través de una idea de
negocio, acciona en la consecución de recursos para materializarla y
convertirla en una obra palpable y de éxito, transcurriendo seguramente entre
fracasos, pero que al final serán experiencias de aprendizaje.
Algunos analistas locales especialistas en Economía, han tildado a
nuestros empresarios locales bajo el término de “Empresuarios”, expresión que
se utiliza para señalar a aquellos empresarios que se han quedado atrás en la
era industrial al momento de “hacer negocios”, inclusive arropados bajo el
paragua del Proteccionismo dado por el Estado, caracterizadas especialmente en
la regulación de aranceles de importación, subsidios a las exportaciones,
protegerlos de la competencia foránea, entre otras.
Ahora bien, un proteccionismo que no ha permitido ser competitivos ni
internamente ni en el exterior, salvo casos contados y escasos. En contraste para
analizar y resaltar la importancia que tiene la función empresarial eficiente,
se debe hacer un análisis previo a lo que JHS indica como los criterios
influyentes en la teoría económica, los cuales son dos: el criterio de
eficiencia asignativa y el otro es el criterio de eficiencia dinámica. Los
cuales explicamos a continuación.
El primero, el criterio de eficiencia asignativa, un criterio que ha predominado
en la ciencia económica en toda su historia, y recientemente en el siglo pasado
por la llamada Economía del Bienestar, tanto así, que es la gran asignatura pendiente
de las autoridades en materia económica del país, asignar eficientemente los
recursos en una economía maximizando beneficios y minimizando costos. Mientras
que el criterio de eficiencia dinámica, que según JHS, señala como: … “el resultado
natural de la teoría de los procesos de mercado, impulsados por la capacidad
creativa y coordinadora de la función empresarial” … (esto se explicará más
adelante, en el presente articulo).
De la asignación de recursos a través de la eficiencia estática, JHS
hace un análisis crítico, como ya se mencionó, la economía del bienestar y el
análisis económico se ha basado en éste criterio, que al final consiste en la
aventura de la gestión eficiente de los recursos disponibles, con tendencia a
evitar los famosos “despilfarros”.
Este criterio se observa de manera más evidente en la Administración
Pública, la cual hoy día cualquier gestión está atada a un marco regulatorio
excesivo (explicado quizá por los altos niveles de corrupción, y explicado
quizá también por el sobre dimensionamiento del Estado en la economía), que no
permite ni flexibilidad, ni dar respuestas inmediatas a las necesidades
primarias, bien sea de orden público, infraestructura, convivencia social,
seguridad ciudadana, entre otros.
Para el caso del sector privado, JHS
parte de los principios de la Administración Científica, y hace una crítica
importante a los mismos (recordemos que Frederick Taylor en 1911, establece los
principios de la Administración Científica), en donde el análisis económico realizado
por éste ingeniero, tenía un alto costo no calculable, puesto que los recursos
“dados” como la tecnología, no son estáticos, al contrario varían continuamente
como resultado de la creatividad empresarial, y el simple hecho de medir los
tiempos de trabajo, controlar a los trabajadores y evitar el despilfarro, eran
principios reduccionistas que empañan la capacidad creativa del empresario.
En el caso venezolano, es más agudo, por decir lo menos, la eficiencia
asignativa sobreviene cuando la empresa se encuentra en un entorno controlado e
intervenido enérgicamente por el Estado, dejando como única alternativa el
sobrevivir en ambientes empresariales hostiles, sí existe la capacidad creativa
del empresario / emprendedor, es sólo con fines de sobrevivir o mantenerse con
las puertas abiertas. La creatividad no es usada con fines disruptivos o de
eficiencia dinámica, para mejorar procesos ni reducir costos. Pero ya
volveremos a este punto más adelante.
Con relación al punto del análisis del criterio de eficiencia estática,
JHS considera este punto bajo el enfoque paretiano, es decir, … “un sistema
económico que se encuentra en una situación de eficiencia, sino es posible
mejorar a alguien sin empeorar a otro”.
Inclusive, para Lerner según (JHS) este principio paretiano, se
convirtió en uno de los teoremas de la Economía de Bienestar, según el cual el
sistema de competencia perfecta consiguió una asignación eficiente en sentido
paretiano, por supuestos que las ineficiencias (monopolios y fallos de mercado)
eran el gran punto a defender por parte de los cultivadores de la Economía del
Bienestar.
Tiempo después Amartya, K. premio nobel de economía, demostró que no era
viable una función de bienestar social (introducido por Bergson y Samuelson)
que cumpliese el óptimo de Pareto, por aquello de las preferencias individuales
(criterios tradicionales del liberalismo).
Ahora bien, a que se refiere JHS con el criterio de la Eficiencia Dinámica,
la cual señala en su investigación, que se encuentra unida a la función empresarial,
entendiendo a éste último como:
…“la capacidad típicamente humana
para darse cuenta de las oportunidades de ganancia que surgen en el entorno,
actuando en consecuencia para aprovecharse de las mismas”. (p. 26)
Asimismo, continua JHS en su análisis e indica que la definición
anterior encierra sutilmente aires de “perspicacia” y “especulación”, que en
ambos casos, se refiere a una visión a futuro con gran alcance, por parte del
empresario / emprendedor.
Aunque en los últimos tiempos, el término “especulación” suele tener una
aplicación negativa en el entorno empresarial, más inclusive del lado
latinoamericano, en donde se suele creer que el empresario especulador, es
aquel que juega con los precios, con la oferta del bien, con los niveles de
almacén, entre otros y al final generando incertidumbre. Nada más lejos de la
realidad.
Lo que podría generar incertidumbre en una economía, son los controles
exacerbados, que afectan tanto el sistema de precios, como los niveles de
inventarios óptimos (que incluyen costos de reposición y almacenamiento) y por
supuesto afectan el costo de capital de la inversión, generando des-estímulo y
des-incentivos al empresario / emprendedor.
Ahora bien, para comprender el criterio de eficiencia dinámica, debemos enunciar
las características de la función empresarial, los cuales son:
1. La generación de información (una oportunidad de nueva ganancia), es
práctica, es subjetiva, es dispersa y tácita, ya que sólo el empresario la
visualiza, luego tendrá que explicarla y posteriormente materializarla.
2. Es creativa la función empresarial, y JHS lo explica así:
Si B no valora y utiliza mal un
recurso R que es altamente requerido por A, es obvio que ello implica la
existencia de un desajuste social, que a su vez da lugar a una oportunidad de
ganancia, basta que un empresario/emprendedor C se dé cuenta de ese desajuste
para comprar barato el recurso R a B y se lo venda caro a A, obteniendo un
“beneficio empresarial puro”.
3. La función empresarial transmite información, en éste caso JHS
continúa con su explicación:
Sí un empresario C compra barato a B
un recurso R que tiene en abundancia y no valora, para vendérselo caro a A que
lo necesita con urgencia, transmite a A y B la información de que el
recurso R está disponible y debe guardarse, y a todo el mercado, que está
dispuesto a pagar por R un buen precio de mercado.
Precisamente, una de las bondades del sistema de precios, es que
transmiten información, tanto a oferentes (productores) como a demandantes.
4. La función empresarial es coordinadora, continua JHS:
A y B
aprenden a disciplinar o coordinar su comportamiento en función de las
necesidades ajenas del otro, en efecto, una vez el desajuste social se ha
eliminado, B guarda el recurso R que antes no valoraba o utilizaba, y lo guarda
para entregarlo a A que lo necesitaba con urgencia.
5. La función empresarial es competitiva, es un proceso de rivalidad, de
competencia, de concurrencia múltiple y natural del individuo hacia la misma
cosa. La competencia es sana y siempre bienvenida.
6. El proceso empresarial, no se detiene ni se agota. Una vez llega a un
equilibrio, es decir, llega a cubrir los desajustes sociales, se da a lugar a
la aparición de nuevos desajustes.
Por tanto, una vez explicado la función empresarial, su creatividad, su
coordinación, la información que genera y transmite, se logra comprender que lo
verdaderamente importante, no es evitar despilfarros de unos medios “conocidos
y dados”, como lo establece el criterio de la asignación estática o eficiencia
estática en la que se basa la economía del bienestar.
Mientras que la eficiencia dinámica permite impulsar la función
empresarial a una dimensión tal, que en un ambiente o entorno lleno de estímulo
o incentivos a invertir por parte de emprendedores y empresarios, generando
desequilibrios sociales constantes, y así poder crear procesos disruptivos,
nuevos e innovadores.
La innovación disruptiva, utilizado por Clayton Christensen en 1995,
describe el proceso a través del cual un bien o servicio ingresa en el mercado
por primera vez y luego va incrementando su posicionamiento, su cuota de
mercado, llegando a desplazar a la competencia ya establecida. Inclusive muchos
años antes, en 1942, el Economista Joseph Schumpeter, en su obra Capitalismo,
Socialismo y Democracia, introduce el concepto de destrucción creativa, el cual
consiste en “el proceso de mutación industrial que rediseña la estructura de
las industrias (eficiencias en procesos) hasta destruir las actuales y creando
nuevas formas de hacer las cosas”, esto para Schumpeter sólo es posible en
Capitalismo.
Adicionalmente, la función empresarial eficiente debe estar arropada
institucionalmente en un entorno con reglas transparentes y cristalinas, para
maximizar el potencial de los atributos que la creatividad y el ingenio
requiere. Por ejemplo, así lo señala Opphenheimer, A. (2014), … “las naciones
con leyes que no toleren el fracaso y obligan a los empresarios a cerrar sus negocios,
condenan a muchos años de ruina económica y retrasos a sus ciudadanos”.
Las Principales conclusiones del trabajo de Jesús Huerta de Soto son:
1. La eficiencia dinámica puede considerarse como la capacidad de un
sistema económico para impulsar la creatividad y la coordinación empresarial.
2. La eficiencia dinámica es, sin embargo, una dimensión que hasta ahora
ha sido prácticamente ignorada por la mayoría de los economistas profesionales
que, con carácter exclusivo, se han centrado en la dimensión meramente
asignativa o estática de la eficiencia económica.
3. La eficiencia dinámica puede considerarse que es la dimensión más
relevante del concepto económico de eficiencia, especialmente en el mundo real
que nunca puede lograr el equilibrio y en el que el ideal de eficiencia
asigantiva o estática es por definición inalcanzable.
4. Aunque ambas dimensiones de la eficiencia (estática y dinámica) no
son necesariamente excluyentes, sino que en muchos casos son complementarias,
existen sin embargo diversos comportamientos e instituciones que, aunque
aparentan ser asigantiva o estática ineficiente, sin embargo, son capaces de
impulsar de manera muy enérgica la eficiencia dinámica.
5. La eficiencia dinámica, lejos de ser compatible con distintos esquemas
de comportamientos éticos, surge de uno solo de ellos: de aquel que más respeta
la propiedad privada y en concreto la apropiación de los resultados de la
creatividad empresarial.
Otras conclusiones propias del
entorno local venezolano:
1. En estos momentos turbulentos desde el punto de vista político y económico,
es urgente dar el giro de 180 grado en las políticas económicas y esto sólo es
posible si hay una visión distinta dirigiendo las riendas del país, por aquello
del matrimonio perfecto entre la política y la economía. (ver http://joseantonioolivares.blogspot.com/2016/08/la-politica-y-la-economia-deben-ser.html)
2. Si bien es cierto que la capacidad instalada en el país, como
consecuencia de la otrora Venezuela, y de las intenciones de proteccionismo a
la empresa nacional, tienen actualmente una estructura y un camino ganado, pero
no es suficiente.
3. El tema a profundidad es el mundo que se viene, ¿estamos preparados?,
la respuesta a estas interrogantes tiene muchas aristas y la principal para mi
humilde opinión, es que Venezuela tiene a su gente, tiene su talento (aunque
muchos han ido a vivir experiencias en otras latitudes), mucho tienen su sueño
de regresar y re-construir al país.
4. Muchos jóvenes están cambiando de mentalidad, paradigmas y creencias,
ya no es necesario un gobierno que estimule, no creen en incentivos falsos, no
creen en populismo, los jóvenes han entendido, que lo realmente necesario es
tener un entorno que estimule e incentive la innovación, sin trabas burocráticas,
ni controles gubernamentales. (ver http://joseantonioolivares.blogspot.com/2016/08/el-intervencionismo-del-estado_72.html)
5. Para cuando escribo estas líneas, Venezuela ocupa el penúltimo lugar
en el Ranking de Libertad Económica. Y por más desalentador que se vea el
panorama, lo importante es que todo está por construirse, por resurgir, por
hacer, por desarrollarse.
Referencias Bibliográficas
1. Huerta de Soto, J. (2009). Teoría de la Eficiencia Dinámica. London: Routhledge.
2. Schumpeter, J. (1944). Capitalism, Socialism and Democracy. London:
Routhledge.
3. Christensen, C. (1995). Disruptive technologies: catching the wave.
Harvard Business Review
4. Oppenhemier, A. (2014). Crear o Morir. La esperanza de America Latina.
Debate.